domingo, 1 de junio de 2014
El Barroco (siglo XVII)
EL SIGLO XVII O BARROCO
1. CONTEXTO HISTÓRICO Y SOCIAL
Este siglo significa a nivel mundial una crisis social, económica, política, religiosa y artística. Si nos centramos en España esta crisis se va a producir por diferentes causas.
Entre las causas más importantes está la pérdida de la hegemonía en Europa, por tanto España deja de ser un imperio. Se produce una despoblación motiva por las guerras (religiosas y políticas), la peste y las malas cosechas. Todo ello produce en la economía una bancarrota (no se cubre gastos) que se agudiza con la expulsión de los judíos (desarrollaban las actividades comerciales e industriales). Expulsión que se produce por querer “una España limpia y pura de contaminación” o lo que es lo mismo una defensa de la pureza de sangre y del racismo. Además las monarquías absolutas provocan un alto coste por la intensa vida de corte al tiempo que una despreocupación por gobernar, ya que delegan en sus favoritos o validos.
Esta situación provoca una visión pesimista de la vida, desconfianza en el hombre y en la naturaleza, un desequilibrio (miseria/lujo, pesimismo/idealismo) y una falsa apariencia (la apariencia del imperio con fanfarronería, belicismo y orgullo; mientras la realidad es la crisis, la miseria, la amargura, el desengaño y la añoranza de lo perdido).
Curiosamente la etapa de crisis provoca un esplendor en todas las manifestaciones artísticas (arquitectura, pintura, música, escultura y literatura). En líneas generales está determinado, en contraste con el Renacimiento por el desequilibrio, lo que significa valorar lo exagerado, lo artificioso, la complicación, la originalidad, las ideas ingeniosas, los contraste y la provocación.
2. LA LITERATURA
La literatura es como la vida: llena de contrastes. Los escritores expresan dos actitudes ante la crisis de España. Unas veces huyen de la realidad a través de la idealización y la evasión (sueñan con una realidad llena de belleza). Otras veces expresan su pesimismo por la triste realidad, aunque traten de manifestarlo a través de la crítica, la ironía y el humor. En otras ocasiones buscan en la filosofía y en la religión la superación de su angustia existencial.
Los temas fundamentales son el amor, la naturaleza, el hombre y la mitología. Aunque parezcan los temas renacentistas, lo que cambia es la forma de verlos, ya que ahora se tratan sin respeto, con exageración, pesimismo y sobre todo desengaño. Este desengaño encierra un pesimismo que plantea los temas de la fugacidad del tiempo, la muerte y la decadencia de España. Este vitalismo frustrado se manifiesta en los siguientes puntos:
- El mundo carece de valor y es presentado como “un caos”, “un laberinto”
- La vida es contradicción y lucha, no sólo ajena, también propia
- Obsesión por el tiempo, por la brevedad de la vida
- La vida es pura apariencia (“la vida es sueño”), ruptura entre los ideales y la realidad.
- Preocupación por la muerte
Todos estos temas son enfocados de una manera trágica y vienen a mostrar la frustración del hombre barroco.
Formalmente se busca una estética que se aparte de las normas clásicas y en la que se refleje:
- Lo inestable, para ello se buscan fórmulas dinámicas y retorcidas
- La contradicción, se buscan los contrastes, los claroscuros
- Dramática, búsqueda de lo desmesurado
- La apariencia, empleo de la matáfora
Hay dos corrientes literarias en la literatura barroca: culteranismo y conceptismo.
Culteranismo (inicialmente fue un término despectivo para designar a un grupo de escritores que realizaban “una poesía excesivamente culta”). Esta tendencia valora más la forma que el contenido.
Para ello utiliza un lenguaje muy complicado, lleno de cultismos, metáforas e hipérboles. Van a buscar también una renovación sintáctica (hipérbaton), musicalidad en el lenguaje poético e introducir vocablos nuevos. En conclusión, este lenguaje literario valora la belleza y el alejamiento de la lengua común. Luís de Góngora es el máximo representante de esta escuela literaria.
Conceptismo (su denominación procede del término concepto, y hay que entenderlo como un pensamiento ingenioso, expresado artificiosamente). Aquí se valora más el contenido que la forma, para ello utiliza asociaciones ingeniosas de ideas y conceptos; utiliza juegos de palabras, antítesis, paradojas, chistes y exageraciones. Su máximo representante es Francisco Quevedo, también habría que destacar a Baltasar Gracián, Alonso Salas Barbadillo y Diego Saavedra Fajardo.
Géneros literarios
Poesía. Aparece una poesía culta, generalmente de tema filosófico y existencia, tiene como forma estrófica más utilizada el soneto. La poesía popular (romance, letrilla) tiene un tono más jocos y festivo. Góngora y Quevedo son los poetas más representativos.
Novela. Se desarrollan prácticamente los mismos géneros que en el siglo XVI, a excepción de la novela pastoril, morisca y caballeresca. Hay que destacar los siguientes títulos:
-Novela picaresca: Guzmán de Alfarache de Mateo Alemán, El Buscón de F. Quevedo y La pícara Justina de López de Úbeda
-Novela cortesana: Novelas ejemplares y amorosas de María de Zayas
-Novela doctrinal: El Criticón, Agudeza y arte de ingenio, El político, todas ellas de Baltasar Gracián
Teatro. Lope de Vega en su libro Arte nuevo para hacer comedias señala las características de esta nueva forma de hacer teatro, al que se conoce como “Comedia nacional” o “Comedia nueva”. Esta comedia barroca defiende la libertad de normas y de unidades (lugar, tiempo y acción), la mezcla de lo trágico y lo cómico, personajes tipos (galán, dama, figura del gracioso o donaire) y una visión de la sociedad que respeta el orden establecido: rey y religión.
En cuanto al lenguaje se trata de adaptarlo a la condición social del personaje. Este teatro se escribe en verso y se utilizan distintas estrofas, dependiendo del tema a tratar
Los temas más frecuentes son: el honor, la honra, la venganza y la historia de España. Se crea la llamada “comedia de capa y espada”
Por último hay que destacar la importancia del teatro como espectáculo social y popular. Por ello se crean los llamados “Corrales de comedia” que eran patios interiores de vecindad en los que se colocaba un tablado y se representaban las obras. La ubicación del público obedecía a su rango social.
Los autores más importantes son Lope de Vega y Calderón de la Barca
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