domingo, 20 de octubre de 2013
LA NARRACIÓN
Narrar es relatar unos hechos que se han producido a lo largo del tiempo. La narración fija las acciones que acontecen en el suceder temporal, relacionadas con unos personajes y encaminadas a un determinado desenlace.
Conviene desde el comienzo distinguir entre autor y narrador. El escritor, fuera del texto, elige el punto de vista narrativo más adecuado; el narrador, por su parte, es la voz que cuenta el relato, que conoce los sucesos y los relatos, comentándolos o no, pero siempre está tras la historia.
La verosimilitud es fundamental en toda narración. No hay que confundir este carácter que ha de poseer la narración con la copia exacta y fotográfica de la realidad. Se ha afirmado, y con razón, que en el arte no existe el realismo puro; siempre aparecen de una forma o de otra huellas de la interpretación personal del autor. La verosimilitud hace que los hecho parezcan verdaderos, aunque no lo sean.
Los elementos de la narración. La narrativa es el término con el que se alude hoy a todos aquellos géneros literarios que sustentan su peculiar forma de ser en el relato, donde quedan incluidos tanto la épica como el cuento y la novela, formas narrativas de aparición tardía.
Los elementos que constituyen la esencia del relato son:
a) La acción y el tiempo. En toda narración es fundamental que pase algo. Eso que pasa es la acción. Constituida por los acontecimientos que van sucediéndose, la acción puede estar ordenada temporalmente de forma progresiva, esto es, siguiendo cronológicamente los hechos (fases: presentación, nudo y desenlace). Pero este orden cronológico puede romperse y presentarse al comienzo los hechos que, cronológicamente, tendrían lugar en el centro o al final del proceso (in medias res). Igualmente se pueden producir saltos al pasado (flash back).
b) Los personajes. Protagonista, antagonistas y secundarios. Los personajes pueden ser individuales o colectivos, y tener una caracterización individualizada o ser meros tópicos.
c) El ambiente. Lugar donde se desenvuelve la acción y la actuación de los personajes
Lo normal es que la narración propiamente dicha no aparezca en estado puro. Los textos narrativos son mixtos, pues incluyen la descripción y el diálogo. Ambos están en la urdimbre misma de la narración porque son el medio adecuado para caracterizar a personajes (diálogo y descripción) y ambientes (descripción).
El punto de vista narrativo. Toda buena narración debe mantener el interés. Hay que tener en cuenta que la materia narrada, en muchos casos interesa poco. Lo que realmente vale es el enfoque personal, susceptible de proporcionar a lo particular –personaje, acción- una dimensión humana diferente.
Técnicas narrativas. El autor del texto narrativo puede valerse de distintas técnicas para crear el relato. Es lo que comúnmente se denomina el punto de vista narrativo, que es la persona que ve y a través de la que ve el lector.
Narración en tercera persona: El autor omnisciente es aquel que tiene un conocimiento total de todo lo narrado; conoce los acontecimientos exteriores y los sentimientos más íntimos de los personajes. Y aunque está situado fuera del relato, aunque está ausente, dice más de lo que cualquier personaje sabe realmente (novelas realistas del XIX). Existe también un narrador en 3ª persona que no es omnisciente ni protagonista de la historia, es el narrador testigo, que sólo puede contar lo que sucede ante sus ojos.
Narración en primera persona. Se utiliza cuando el autor narra sus propias vivencias y testimonios. Es la autobiografía, sea real o ficticia, en donde se fundes y confunden las voces del yo autor y del yo protagonista. Tiene la ventaja de aumentar el interés del relato, pues da apariencia de algo vivido y experimentado personalmente.
Mediante la primera persona se manifiesta también el monólogo interior, técnica que pretende expresar los pensamientos más íntimos del personaje, pero en estado casi puro, es decir, antes de ser ordenados mentalmente.
Narración en segunda persona. Este tipo de narración es menos frecuente. No es habitual que se aplique a una obra completa. A través del empleo de la segunda persona, el narrador pretende analizar el pensamiento del personaje.
Procedimientos lingüísticos empleados con más frecuencia.
Las formas verbales. Como se trata de comunicar acciones, es normal que predomine el empleo de verbos sobre cualquier otro tipo de palabras. El tiempo excelencia de la narración es el pretérito perfecto simple de indicativo, pero junto a él aparecen otras formas verbales como el pretérito perfecto compuesto o el pluscuamperfecto. También es frecuente el uso del presente, en su valor de presente histórico, como una forma de acercar los acontecimientos ocurridos en el pasado. Modernamente el empleo del presente narrativo es habitual, aunque siempre alternando con el pretérito perfecto simple, lo que puede provocar un brusco salto temporal. El imperfecto, de aparición frecuente en tos textos narrativos, posee valor descriptivo.
Las estructuras sintácticas. En primer término se observa una marcada presencia de la predicación, estructura ésta más adecuada para expresar la progresión y el movimiento; el predicado nominal se aviene mejor al carácter estático de la descripción. En segundo término, la complejidad de la narración favorece el empleo de la subordinación temporal, aunque la organización general sea coordinativa.
Las figuras literarias. El texto narrativo se sirve de un número no excesivo de figuras y tropos. No obstante, como se trata de contar unos hechos, según la visión personal de un autor, será necesario echar mano de figuras para matizar es impresión subjetiva (metáfora, ironía, antítesis, paradoja, sin olvidarnos de las figuras sintácticas del paralelismo, la anáfora o la metáfora...).
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